
El Gallo vive este año como un periodo de ajustes, revisión de prioridades y aprendizaje práctico.
En el terreno económico, conviene ir con muchísima cautela: no es el mejor ciclo para arriesgar, invertir a ciegas o gastar por impulso. Puede haber ingresos irregulares, gastos imprevistos o la sensación de ir más justo, así que la clave estará en organizarse mejor, ahorrar y no prometer más de lo que realmente puede sostener. En lo laboral habrá exigencias y presión externa, pero también oportunidades para demostrar profesionalidad y ganar respeto, aunque el reconocimiento puede tardar en llegar.
En el amor, el Gallo vivirá un momento maravilloso: deseos que despiertan, vínculos que se hacen más cálidos y una sensación de bienestar que atrae justamente lo que el gallo necesita.
A nivel personal, será un año para bajar el ritmo mental, escuchar señales y aprender a cuidar mejor su energía.
El mensaje para el Gallo es claro: este año toca ser responsable, paciente y realista, porque lo que construyas despacio será la base de tu estabilidad futura. Menos correr y más construir con sentido.