
El Conejo atraviesa el Año del Caballo de Fuego con una energía de sensibilidad, armonización y crecimiento interior.
En el aspecto laboral, se abre una etapa para moverse con diplomacia, cerrar asuntos pendientes y elegir caminos más alineados con el bienestar personal, con avances suaves, pero constantes, si confía en su intuición y no se deja llevar por la indecisión.
En el terreno sentimental, se activa la necesidad de conexiones más profundas, sinceras y emocionales, donde tocará sanar viejas heridas, poner límites sanos y aprender a recibir sin miedo.
A nivel personal, será un año de reajuste emocional, ideal para priorizar la calma, cuidar la buena energía y rodearse de ambientes que aporten paz.
El mensaje para el Conejo es claro: no todo es correr, a veces, avanzar también es aprender a proteger tu corazón y elegirte primero. Si mantienes el equilibrio entre emoción y razón, cerrarás el año con la sensación de que, por fin, tu vida avanza en la dirección correcta: aquella donde el corazón y la mente caminan al unísono.