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Categoría Secretos del Cosmos 4 Febrero 2014

Gente tóxica, vampiros de energía

Todos nos hemos cruzado alguna vez con personas tóxicas.

Todos nos hemos cruzado alguna vez con personas tóxicas. Incluso a veces uno mismo tiene actitudes tóxicas. Y en ocasiones nos autointoxicamos. Podemos ser personas tóxicas en cada una de nuestras actitudes o solo en momentos puntuales.

Nadie cambia hasta no quiere cambiar de verdad. Hay una frase muy usual en las relaciones sentimentales (“Por ti voy a cambiar…”), que todos hemos oído alguna vez en nuestro entorno. Y en la gran mayoría de casos resulta ser falsa. Decidir cambiar es una cosa interna de cada quién y no se hace de la noche a la mañana.

En nuestras relaciones tóxicas, si es que las tenemos, siempre hay que intentar encontrar un camino positivo para ambas partes. Y a veces ese camino pasa por poner fin a esa relación, no solo sentimental, sino también de trabajo o de cualquier otro tipo.

Las personas con las que mantenemos una relación tóxica nos producen malestar, pueden alterar nuestra autoestima, bajar nuestro ánimo y destruir nuestros objetivos. Incluso algunas de estas personas pueden arruinarnos la vida.

Entre ellas, cabe destacar a los negativos empedernidos, que siempre serán un freno a la hora de cumplir lo que nos hayamos propuesto. Son personas que siempre buscan el lado negativo a todo; son especialistas en crear problemas; tú les das una solución y ellos siempre ven inconvenientes. Con ellos, llegas a pensar que no hablas el mismo idioma y que percibes la realidad de forma diametralmente opuesta.

Y, ¿qué hacer cuando no hay comunicación posible? Digamos que lo mejor es no dar demasiada importancia ni credibilidad a sus comentarios, abrirnos un poquito, mirar a otra parte, dejarlos a un lado y seguir el camino que uno tiene marcado… No olvides que tú tienes la potestad de darle o quitarle poder a las palabras de los demás.

Nuestra meta debe ser clara:

Debemos ser asertivos en la selección de las personas y tener un objetivo claro y preciso.

Cuando ponemos toda nuestra energía en conseguir lo que queremos, empezamos a conectar y a encontrar a otras personas que nos ayudan, nos impulsan, nos muestran el camino y nos apoyan.

Cuando tienes la meta clara, empiezas a trabajar consciente e inconscientemente en esos logros. Vas buscando conexiones positivas. Y comienzas a desarrollar una especie de círculo virtuoso de crecimiento que se va a ampliando poco a poco y que te ayudará a alcanzar tus objetivos.

Cuidado con:

Usar las palabras como armas, con la finalidad de hostigar y sentirse más seguro. La culpa es uno de los sentimientos más negativos.

No entregues tu paz emocional a otras personas ni deposites en manos de nadie tu felicidad.

Escuchar o decir maledicencias crea energía tóxica. Cuando uno se vuelve especialista en juzgar y criticar a los demás, debería pararse a reconsiderarse a si mismo.

Si estás seguro de que en tu vida hay una persona tóxica, cuidado con su influencia. No te conviertas tú en tu propio tóxico.

Recomendaciones:

No te rodees de gente a la que le molesten tus éxitos. Y si están en tu vida, asegúrate de no crear fuertes vínculos con ellos.

Libérate de los críticos y serás libre de cada una de sus palabras y acciones.

El perdón aligera las cargas, libera de culpas y acerca más al éxito en todos los planos. Por eso el perdón tiene tanto poder.

Quítale poder a la gente toxica y no permitas que influyan negativamente en tu vida. Para conseguirlo, te ayudará llevar un cuarzo blanco, cruzar los dedos para “distanciarte” emocionalmente de ellos, visualizar el objetivo que te has propuesto como si ya se hubiese cumplido… Y, ante todo, debes evitar que sus palabras y actitudes sean un freno para ti.

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